Dos textos de Leibniz: ensayo de metafísica hipotética

Autores/as

  • Jorge Alfredo Roetti Conicet, Universidad Nacional del Sur, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires

Palabras clave:

Leibniz, Ser, Dios, Consciencia, Ateísmo dogmático

Resumen

El artículo estudia dos pasajes de los Principios de la naturaleza y la gracia fundados en razón, de Leibniz, y las cuestiones que surgen de su primera pregunta: ¿por qué hay algo y no más bien nada? Estas son las de la existencia de Dios y de la permanencia de la consciencia, que no se pueden demostrar completamente. Sin embargo, se alcanzan fundamentos insuficientes, pero importantes, en su favor, los que superan los intentos de fundamentación de todo ateísmo dogmático, tan difundido en el pensamiento actual. Ese es el resultado más relevante de este ensayo de metafísica.

Citas

Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, edición corregida bilingüe alemán/inglés (Londres: Kegan Paul, Trench, Trubner & Co, 1922).

Martin Heidegger, “Was ist Metaphysik?”, conferencia del 24 de julio de 1929. Ver Heidegger Gesamtausgaben (Frankfurt am Main: Vittorio Klostermann, 2004), vol. 9, Wegmarken, 122.

Gottfried Wilhelm Leibniz (1714). Ver Gottfried Wilhelm Leibniz, Kleine Schriften zur Metaphysik. Opuscules Métaphysiques (Frankfurt am Main: Insel Verlag, 1965), ed. y trad. al alemán por Hans Heinz Holz, 424–426.

Según parece, fue Cicerón, si no el primero, al menos uno de los primeros, que se anticipó a Leibniz en introducir un principio de razón suficiente, al menos de índole causal, como se lee en De divinatione 2, 61: Nihil sine causa fit. La primera cuestión tampoco surge con Leibniz, ya que se desarrolla a lo largo de la historia de la filosofía (Cur Potius Aliquid Quam Nihil?). Ver para ello el libro de Daniel Schubbe, Jens Lemanski y Rico Hauswald, eds., Warum ist überhaupt etwas und nicht vielmehr nichts?: Wandel und Variationen einer Frage (Hamburg: Felix Meiner Verlag, 2013).

Los temas de la creación, la contingencia y la necesidad se tratan también en De rerum originatione radicali, tratado previo a los mencionados (es del 23 de noviembre de 1697). Podemos consultar Die philosophischen Schriften von Gottfried Wilhelm Leibniz, ed. por C. I. Gerhardt, 7 vols., 1875–1890. Ver vol. VII, 302. Hay una edición castellana: G. W. Leibniz, Escritos filosóficos, ed. por Ezequiel de Olaso (Buenos Aires: Charcas. 1982), 666.

Citado en Martin Schneider, Das Weltbild des 17. Jahrhunderts. Philosophisches Denken zwischen Reformation und Aufklärung (Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 2004), 220.

Einstein recurrió a un agregado teórico arbitrario que llamó “constante cosmológica” para negar el big bang. Más tarde se arrepintió de ello. La doctrina de la explosión originaria (big bang en inglés, Urknall en alemán) fue propuesta por el abate, astrónomo y físico belga Georges Lemâitre (1927) de la Universidad Católica de Lovaina, aunque ya antes, en 1922, fuera propuesta independientemente por el físico ruso Alexander Friedman y difundida luego, en 1948, por su discípulo ucraniano Guiorgui Gamov, físico especialista en gravedad, ambos de la Universidad de Leningrado, hoy nuevamente San Petersburgo.

Ver Jorge Alfredo Roetti, Cuestiones de fundamento (Buenos Aires: Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 2014), 302; Jorge Alfredo Roetti, Reglas y diálogos: una discusión lógica (Buenos Aires: Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 2016), e-book, 432; Jorge Alfredo Roetti y Rodrigo Moro, eds., El fundamento y sus límites: algunos problemas de fundamentación en ciencia y filosofía (Londres: College Publications, 2016), 330.

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Publicado

2021-06-30

Número

Sección

Artículos